martes, 24 de diciembre de 2013

FELIZ NAVIDAD...



Os mando unas postales que encontré por ahí de las que no hicimos cuando éramos más jóvenes.

¡¡FELICES FIESTAS!!

 

La mayoría de vosotros habrá pensado que el blog estaba abandonado del todo. No es cierto, del todo. Verdad es que lo he "olvidado", lo hemos olvidado, en estos meses, desde el verano, pero simplemente es cuestión de que no encuentro los momentos que necesitaría para seguir escribiendo como al principio. Verdad es que después de la reunión del verano, hice propósito de dedicar más tiempo a escribir… no sé, no quiero prometer ahora que lo haré mejor, solo que lo intentaré.

miércoles, 28 de agosto de 2013

10 de Agosto de 2013

 

 
Unos días antes de que nos reuniéramos para pasar ese día  10 de agosto juntos, fuimos José Ángel y yo a “reconocer” el terreno de la ruta de Las Pintas y así poder determinar si era adecuado para lo que queríamos hacer. Os había hecho saber en varias ocasiones que el lugar es espectacular, con unas vistas impresionantes de la zona de Riaño y toda la Montaña Oriental Leonesa, hasta donde alcanza la vista, Picos de Europa incluidos. Nos dimos cuenta de que la ruta presentaba dos inconvenientes importantes:  era dura, no muy recomendable para afrontarla sin preparación, y el recorrido requería más tiempo del previsto alterando el resto del programa.
Decidimos realizar otra más sencilla, que no nos dejase el cuerpo cansado para el resto del día, que la fiesta no fuese un coro de lamentos por las agujetas. La propuesta, y lo que al final se hizo, fue subir a Pico Moro, al pico pequeño, por el camino corto de Ocejo de la Peña y bajar por El Valle de Nuestra Señora.
Amaneció un día de cielo completamente azul, que nos permitió disfrutar de la ruta a pesar de los padecimientos de las pendientes del camino y la temperatura, que en el momento álgido estaría por los 30º o más. En camino nos pusimos Pepe y Miguel Ángel, Santi y Mª Jesús, José Ángel, Manolín, Carla, Giovanni y Ricardo. A nuestro ritmo, al de los niños principalmente, llegamos hasta el Valle de Picomoro, hicimos una pequeña parada para afrontar mejor la subida a Collado Genciana, lo peor de la ruta, para una vez repuestos, subir hasta la cima baja de Pico Moro. Mª Jesús, Giovanni y Miguel Ángel prefirieron quedarse en el collado mientras el resto, la valiente Carla también, subíamos (curiosamente y a pesar de ser de Olleros, algunos por primera vez). Al llegar de vuelta al collado pudimos comprobar cómo Giovanni y Miguel Ángel habían dado un tiento importante al chorizo y a la hogaza de pan, que si tardamos un poco más no tenemos ni para un pincho, …y porque la bota se la había llevado Pepe que si no…
Con muy poco retraso sobre lo previsto habíamos finalizado la ruta y quedamos en Los Pelayos para reagruparnos, juntarnos y tomar unas cañas con los que no habían ido de caminata (ya sabéis como entra una caña un día de calor como el que hacía), después de cambiarnos y recoger las viandas para la comida. Un par de cañas, porque se nos hacía tarde para la comida, y subimos, esta vez en coche, a El Hayedo, para pasar una tarde de comida, charla, recuerdos y risas, especialmente con Pepe que tenía un día “sembrao”. No nos faltó de nada, lo habíamos coordinado para que cada cual llevase aquello que nos pudiera hacer falta, y que tuviésemos comida y bebida suficiente y variada.
 A la peor hora del día Manolín tuvo la ocurrencia de proponernos subir a la Cueva de la Campana y cruzarla tal y como hacíamos en los años de la niñez. Un grupo de valientes (os puedo asegurar que a esas horas la temperatura superaba bien los 30º) y aguerridos ollerenses subieron la empinada cuesta que hay hasta la boca de la cueva ¡y la cruzaron! (y eso que dudábamos que aquellos cuerpos fuesen capaces de entrar por aquel agujero que ya de críos nos parecía estrecho, -salvo Pepe que sí que sabíamos que entraría-, pero se conoce que la erosión siguió trabajando a nuestro favor durante estos años).
Estábamos tan a gusto y pasándolo tan bien que solo la falta de luz nos echó de El Hayedo; después de dar otro repaso a la comida, y a la bebida, de seguir en animada charla, y como el cuerpo nos seguía pidiendo que no acabase la fiesta, hicimos una parada en la terraza de Los Pelayos tomándonos unas copas que para algunos se extendieron hasta altas horas.
 
Creo que la experiencia ha sido muy positiva y que todos los que estuvimos estamos esperando a poner fecha para el próximo año, que no queremos perdérnosla. Esperamos que en la siguiente podamos juntarnos más, y poco a poco acabar haciendo una buena fiesta en la que nos reencontremos todos.
Gracias a todos, también a los que no habéis podido estar y apoyasteis la iniciativa, se os espera para el 2014.

Tenéis el enlace de las fotos a la derecha

sábado, 3 de agosto de 2013

10 de Agosto, el día D





Ya hay fecha para la reunión de Agosto del G`60:


10 de Agosto de 2013
Después de pensarlo todo lo bien que supimos, de intentar ajustar la fecha al día en que más nos pudiéramos reunir, que seguro que alguno no podrá o no llegará a tiempo (que no se preocupe, sólo tiene que proponerlo y organizamos algo para el día que esté), que no coincidiera con otro evento; esta es nuestra propuesta para que todos aquellos que queráis, que podáis, que os apetezca, juntarse para pasar el día de excursión, comida y diversión.
El programa que os ofrecemos es:
·      Subida a Las Pintas (con dos versiones para que se animen más)
·      Vinos por Olleros
·      Comida en El Hayedo
·      Tarde de café, copas, siesta, descanso…
·      Tarde-noche de barbacoa y música, hasta…
Para que todos podamos asistir dentro de nuestras posibilidades podemos elegir cualquiera de las opciones siguientes:
A.  Full equipe, el pack completo, …“me apunto a todo”…; subida (completa o recorrido corto), vinos, comida y barbacoa.
B.  Vinos, comida y barbacoa
C. Cualquiera de las opciones por separado, según posibilidades, gustos, compromisos…
Puede asistir cualquiera de los que os sintáis integrados en el grupo de Generación 60 de Olleros, sus consortes e hijos; hay sitio para todos, lo importante es reunirnos un día para pasarlo bien, divertirse, y charlar del pasado y del presente.
 Para que pudiéramos organizarlo lo mejor posible es condición que nos lo comuniquéis lo antes posible, al correo del blog, a través del blog directamente en un comentario, por teléfono, en persona,… así sabremos a qué vais a asistir, y poder deciros que tenéis que llevar (más que nada para no juntarnos todos con lo mismo para comer; la barbacoa, si se hace, será de compra: hamburguesa, chorizo, bebida…)
Se admiten todo tipo de sugerencias (que conociéndoos atreverse a decir “todo tipo” de sugerencias asusta).
Según vayamos sabiendo los que confirman su asistencia os lo iré comunicando, por si eso anima a otros.
La previsión del tiempo para el 10 es de día completamente soleado y temperaturas entre 10º y 28º
¡Os esperamos!
(el martes iremos a reconocer la ruta, y si nos parece mucho o muy larga, estudiaremos otras alternativas)

domingo, 26 de mayo de 2013

La Reunión de Agosto de G`60...


 
 
 Tras el fallido intento de fiesta-encuentro del año pasado, de forma casual nos reunimos unos pocos amigos para pasar el día. Nos fuimos de excursión al Valle de Picomoro, subiendo Pico Cerroso y el propio Pico Moro. Después del esfuerzo nos tomamos unas cañas por Olleros y bajamos a La Canalina para comernos las viandas que cada uno de nosotros había preparado apresuradamente de bocadillo para el viaje, tortillas de todos los colores, queso y fiambre por doquier, y el melón de LuisFer, que no falte. Estuvimos, hasta bien entrada la tarde, de copas y charlando, sobre todo recordando nuestra juventud, nuestras vivencias en Olleros.

Aunque improvisada, nos gustó tanto la experiencia que nos comprometimos a repetirla, decidimos que el modo de reunirnos los años venideros podría responder a un “programa” como este: una excursión, una comida, unas copas y lo que surja…

La lección aprendida del año pasado parece recomendarnos, igualmente, actuar con determinación, asignar una fecha cuanto antes, decidir qué queremos hacer, y el que esté interesado y pueda que se apunte. Eso no quiere decir que hasta una fecha aceptable no se admitan ideas, sugerencias sobre cómo pasar el día, qué hacer o dónde.

Sin cerrar todavía la fecha, barajamos los días 10, 11, 17 ó 18 de agosto, la propuesta que presentamos como base es la siguiente:

· Subida a Las Pintas (fotos), temprano, desde Las Salas. Aunque la foto impresione lo puede hacer cualquiera con un poco de fondo, tampoco mucho, y siempre hay una alternativa de recortar la subida y volver a reunirse a la bajada. El camino, los paisajes y las vistas son impresionantes, y curiosamente desconocidos para la mayoría de nosotros, a pesar de lo cerca que están.

 
· Como calculo que se puede hacer en 5 horas tenemos tiempo para tomarnos unos vinos por Olleros, de ronda como siempre, y después comer en un lugar por decidir: el río, el hayedo,…

· Por la tarde propongo que nos podríamos reunir en la finca de Miguel y pasar la tarde tomándonos algo, escuchando música (la que escuchábamos de jóvenes; se admiten desde ahora las propuestas para ir recopilando la música) y conversando; y ya avanzada la tarde, si queda alguien, podríamos preparar una sencilla cena a base de hamburguesas de novillo a la brasa, y a partir de ahí lo que cada uno decida…

Lo pongo ahora, con tiempo suficiente para que os vayáis haciendo a la idea y que podáis prever si por esas fechas estaréis por aquí. Más adelante, no tardando, daré la fecha y el programa definitivo según vayan llegando sugerencias, que si no llegan me arriesgaré yo a decidir…

Estáis todos invitados a asistir, ¡todos!, todos invitados a aportar ideas. Id preparándoos que no queda tanto y el 31 de Julio se cierra la lista.

¡Participad, que no os vais a arrepentir!… ¡Os arrepentiréis si no acudís!

miércoles, 22 de mayo de 2013

Nieve en mayo...

 
 
Cuando le cuentas a alguien que este año ha nevado en mayo, te arriesgas a que tu interlocutor te responda que él ha visto nevar en agosto, y hasta puede que sea cierto; muchos de nosotros hemos podido ver nevar en agosto, unos pocos copos, una nube pasajera cargada de agua que es conducida por una capa de aire frío, aire frío en altura como les gusta decir a los meteorólogos (que todos llevamos un meteorólogo dentro, a veces con más acierto en las predicciones que los mismos profesionales de “la tele”), unos copos que no llegaban enteros al suelo, muy caliente para que cuajasen.


Lo extraordinario de este año es que no ha dejado de nevar, que aún no se nos ha ido el invierno, que este año, con suerte, nos va a durar la primavera quince días (literal, que sigue haciendo frío). No hemos tenido una nevada de esas fuertes que pase de los 50 centímetros, que permanezca la nieve varias semanas en lo sombrío del monte, pero sí muchas, pequeñas, pero muchas, de amanecer con una efímera telina de nieve que no llegaba al mediodía. Así día tras día, sin dejar de hacer frío (lo sabéis bien los que os acercasteis a Olleros en Semana Santa), y cuando no, lloviendo a jarros que, en eso sí, se han batido todos los records de agua conocidos y registrados, después de un verano y un otoño de lo más seco y que nos metió el miedo en el cuerpo y que provocó que pudiéramos pensar que en unos años el desierto estaría por Quintana de Rueda, y que en unos pocos más nos estaríamos vistiendo con chilaba y babuchas; y mira tú por dónde unos meses más tarde parecemos noruegos por la palidez de nuestra piel y los coloretes de nuestro rostro, ¡que no hemos visto el sol desde el 2012!, que nos han dicho gentes del Sur que sigue estando ahí arriba, oculto tras ese manto gris, ¡supongo!, más que nada por esa tenue luz que nos permite distinguir, por poco, la noche del día.

Yo ya estoy harto de tanto frío, ¡que Olleros no está en Laponia! a pesar de los que viven a unos pocos kilómetros y nos interrogan todos los días por los metros de nieven que habrán caído y por las temperaturas glaciares que estaremos soportando, como si la divisoria del círculo polar ártico pasara por Colle, y el alto de Sotillos fuese el macizo del Himalaya.

Eso sí, está todo el monte cubierto de un verde intenso que es un regalo para la vista.

(Podéis ver la fecha de la foto, y os digo que el día 20 de mayo cuando amanecía se podía ver una fina capa de nieve en El Repetidor, Peña Perico y en todo lo que superase los 1.300 metros de altitud)


sábado, 30 de marzo de 2013

El último día en el viejo Riaño...


La mayoría de nosotros no conocimos muy bien el Riaño viejo, o al menos yo no lo pude conocer. Era el pueblo por el que pasábamos camino de Asturias, cuando íbamos a Las Colonias; al lugar dónde alguna vez nos llevaban de excursión (la primera vez que lo vi, la primera vez que vi la presa, estaba en 1º o 2º de EGB, lo recuerdo porque nos llevó D. Nemesio); y cuando éramos un poco mayores alguna vez fuimos a tomar algo o a la discoteca que había en los últimos años, muy en el estilo de nuestra Olimpia, pero pocas veces, que no había tantos coches, la carretera era muy mala y estrecha, casi toda pegada al Esla; vamos, lo peor para ir de juerga y regresar de noche en malas condiciones psicofísicas.
Pero Riaño siempre fue un referente; desde niños habíamos oído hablar de las historias del pantano, aquel gigantesco muro de hormigón que siempre vimos impertérrito, cerrando el desfiladero que había entre Las Salas y Riaño. Nos contaban como ya hacía años que habían construido la presa, habían pagado las indemnizaciones a sus habitantes (las fábulas decían incluso que generosamente y que el ganado lo habían pagado varias veces pues se trajinaba de cuadra en cuadra) y que aún así no se cerraría nunca, <<que si Franco no había sido capaz de hacerlo ahora sería imposible; que para qué lo queríamos ¿para llevar agua a Valladolid?...>>
Ya era una segunda generación la que habitaba en Riaño y todo hacía pensar que sería otra obra más de esas que se quedan sin acabar para escarnio de ministrillos megalómanos. Pero de repente se vuelve a plantear su cierre y eso hace que se empiece a movilizar la gente de la zona, principalmente los afectados, e incluso de otras partes de España, haciendo de Riaño un símbolo a la resistencia popular contra las obras públicas que no cuentan con los afectados ni con los preceptivos estudios de impacto medioambiental (¡buena falta le hacía al franquismo!, …que tampoco es que les importara mucho después) que evitaran la destrucción de un paisaje, de un paraje natural de valor irrecuperable.
Y es que para nosotros no ofrecía ninguna ventaja, ningún beneficio, al contrario, nos quedamos sin la playa de Sabero, que desde que cerraron el pantano no hay quien pueda bañarse en el Esla, está el agua helada aunque pasen 20 días a 40º. Ni tan siquiera se han molestado en buscar fórmulas para que tuviera rendimiento turístico (hubo un Club Náutico “fantasma” que nunca tuvo una barca, pero “curiosamente” tenía dinero para financiar equipos de futbito, se entiende que con objetivos publicitarios) en una zona con un gran potencial, pero que hay que hacerlo llegar a la gente.
Y como en todo en esta zona servimos como ensayo para otras circunstancias parecidas en otros lugares, y el ser los primeros para nosotros nunca fue una ventaja (acordaos de la  mina, aunque siguen decididos a acabar con ella en León), hemos sido cobayas de políticos y regentes. Ninguna de las movilizaciones sirvió para nada, ni el gigantesco cartel de denuncia pintado con riesgo y osadía en la pared interior de la presa: “DEMOLICION”, y que todos tenemos en la memoria,  ni la resistencia de los habitantes a abandonar sus casas (las hubieron de desalojar a la fuerza).
En el video podéis ver, además de un grupo con ganas de hacer payasadas, como Riaño se había convertido en un gran lienzo donde expresar la indignación y la contrariedad en sus fachadas, las casas abandonadas y derruidas, sus últimos momentos antes de acabar sumergido.
 
Con este video acabo la serie de ese denso día de fin de año de 1988. Gracias a los que habéis participado en su grabación desinteresadamente, ahora pasaréis la vergüenza de veros, ...que no es poco premio después de 25 años.

viernes, 29 de marzo de 2013

La Carretera de Riaño



No es este un video que tenga méritos artísticos, es de mala calidad y está muy movido, ni será recordado por su contenido, no es más que una carretera y sus márgenes. Pero puede que cada uno encuentre algo especial al verlo; como algún edificio que ya no está (el cargadero de carbón de Aleje), esos coches que todos tenemos en la memoria, nuestros primeros coches; la carretera de Riaño tal y como estaba en 1988, estrecha y con árboles a los lados (eran los quitamiedos de entonces para que no te cayeras al río), la presa por la cara de dentro que todos vimos siempre con la pintada de “DEMOLICIÓN”, el antiguo túnel al lado de la presa y la carretera y entrada al viejo Riaño, que nunca volveremos a ver.
Es otra parte del interminable día 31 de diciembre de 1988, el último día que permitieron el acceso a Riaño viejo por la vieja carretera, y que a un grupo de nosotros nos dio mucho de sí. Ya solo queda una pequeña parte de nuestro deambular por un Riaño fantasmal y que será la última entrega que no tardaré en colocar en el blog.

domingo, 10 de febrero de 2013

Los días de la nieve...

 
 
Este año han acertado.

Después de dos o tres años de “sequía”, los adivinos observadores de la naturaleza han dado en el clavo. Durante el verano y otoño el pronóstico era el mismo: este año va a nevar mucho, hay muchas avispas, que las había, y están muy revueltas, que lo estaban. A la tercera ha sido la buena y este año se ha empeñado en darles la razón, a las avispas y a los agoreros, lleva dos semanas que no ha dado tregua, pero con la singularidad de que esta vez lo que cae un día ha desaparecido al día siguiente, que si no estaríamos enterrados en casa.
Creo, ya me diréis si me equivoco, que en la memoria de todos nosotros funciona un particular resorte que asocia Olleros al invierno y que inmediatamente nos traslada a imágenes de nieve, de mucha nieve.
<<Ahora nieva menos>>; eso nos dicen los mayores y lo dice nuestra memoria, y no puedo confirmaros que sea así porque tendemos a engrandecer lo que hemos vivido en el pasado (antes llovía más, nevaba más, hacía más frío, más calor…, todo era más grande). Como experiencia os puedo decir que tengo posibilidad de consultar con el meteorólogo y que la estadística es más fiel que nuestra memoria, y la mayoría de las veces desmiente nuestros recuerdos; pero en el caso de la nieve parece que se cumple, que ahora nieva menos. Dicen que una posible explicación estaría en el pantano de Riaño, que por su tamaño y capacidad tiene la facultad de intervenir en la climatología de la zona.
Hoy los niños esperan los días de nieve para que no haya colegio, ¿recordáis algún día que nevara y no hubiera clase en la escuela?, yo no. Sí que recuerdo ir de mi casa hasta la escuela con la nieve por la cintura, que sería por mi estatura más que por la cantidad, pero D. Nemesio o D. Romualdo solo tenían que bajar la escalera de su casa para llegar a la clase. ¿Y los recreos?, ¡eran lo mejor! En cualquier día de nuestra infancia el recreo de la escuela era un hervidero de niños para los que la plaza se quedaba pequeña, pero en los días de nieve era una batalla campal auténtica. Rápidamente nos movilizábamos para hacer parapetos y formando grupos se liaban verdaderas guerras de bolas de nieve. Y también, cómo no, hacer muñecos de nieve después de empujar enormes y pesadas bolas.
Son recuerdos de caminos estrechos excavados en la nieve, pasillos que se me antoja recordar que no me permitían ver el entorno por la altura de la nieve, senderos hechos a pala que semejaban un laberinto que te llevaba a los lugares principales del pueblo: la escuela, el economato y los bares; y la iglesia los domingos.
Otra de las diversiones que está, seguro, en la mente de todos son los “resbalizos” que nos hacíamos puliendo la nieve hasta que quedaba como el cristal. Podíamos pasarnos horas deslizándonos sobre el hielo, haciendo la pista cada vez más larga, más divertida. Recuerdo especialmente una que hicimos, y ya éramos mayorcitos, desde la puerta del bar de Berto hasta casi la carretera nueva, ¡qué gozada!, hasta que llegó un “buen ciudadano” y nos la llenó de ceniza alegando que era por donde bajaban los mineros a coger el autobús.
Si os preguntase por las navidades todos diréis que las recordáis con nieve. En todas nuestras imágenes de los inviernos de nuestra niñez hay nieve; hay nieve en las cabalgatas de Reyes, en los domingos de cine, en las funciones de Navidad, en las largas noches de invierno y sobre todo hay mucha nieve en nuestros recuerdos.
Para mí la mejor imagen es la del día siguiente de la nevada cuando se despeja el cielo, sale el sol e ilumina todo con una luz intensa que hace que resalte el blanco de la nieve hasta cegar los ojos y la temperatura templa y apetece salir de paseo, pisar la nieve virgen y volver a la infancia jugando con bolas de nieve y a hacer muñecos y resbalizos (¡cuidado que estáis en la edad de jugaros una pierna!)
 

martes, 22 de enero de 2013

Las sopas de año Nuevo...




Parece paradójico decir que la fiesta de Nochevieja se celebra el primer día del año siguiente, esto es, en Año Nuevo; aunque también es cierto que tenía dos partes claramente diferenciadas (lo que ha motivado el título de la entrada), desde dos minutos después de las campanadas y hasta que nos “desalojaban” de la discoteca (Nochevieja) y otra parte que comenzaba en el desalojo y duraba lo que el cuerpo pudiera soportar el maltrato (físico y químico), que es a la que hoy me quería referir (año nuevo).

En cuanto te tragabas el amasijo de mosto, pepitas y pellejo de las “uvas de la suerte” (¿os ha funcionado alguna vez?, entonces ¿por qué lo seguimos haciendo?) y brindabas por el nuevo año recién nacido con tu familia, ya estabas pensando en el momento de salir de casa para reunirte con los colegas y comenzar la fiesta. Nos íbamos recogiendo con un recorrido y ritual tan tradicional como el de la misma ingesta de las uvas para terminar reuniéndonos casi todos en el Kiss o Los Pelayos para una primera copa de brindis de buenos augurios por el año estrenado, los apretones de manos, abrazos y besos (según corresponda) con el chocar de las copas de champán; ¡perdón!, cava; ¡perdón!, vino espumoso.

De ahí nos dirigíamos directamente a la discoteca, La Olimpia, con el propósito de no tener que coger el coche en una noche que era lo menos recomendable; además de que en su tiempo, y no digamos en esa noche, la discoteca tenía un ambiente como nunca, era la noche en que salía todo el mundo de fiesta (gente que no volvías a ver en la disco hasta la fiesta de Nochevieja del año siguiente).

Hay temas para otras entradas, que lo mismo un día me da y las escribo, pero el tema de hoy, el que ilustra el video, es justo desde el momento que nos “echaban” de la discoteca, ya de día casi siempre, y como aún teníamos ganas de continuar la fiesta, que se trataba de empezar el año como dios manda, el que primero propusiera una alternativa para continuar allá que nos lanzábamos.

Teníamos tres alternativas: chocolate con churros, sopas de ajo, o seguir por la línea alcohólica con la quina o mistela (que era como apagar un incendio con gasolina). No era seguro, ni había un local fijo para la degustación del chocolate o las sopas, según estuvieran de animados los propietarios de los bares te ofrecían alguna de las opciones; y si no  algún año hemos optado por ir incluso a Cistierna para tomar el chocolate (de todas las opciones la menos recomendable, aún recordaréis algunos el año todavía había nieve y hielo en la carretera y que bajamos con tres coches y solo llegamos con uno a Cistierna (aunque hay otra versión más fiable, por su mejor capacidad para la memoria  que dice que iniciamos el viaje 4 coches y llegamos 2), quedándose los otros dos accidentados por el camino; que tampoco nos quitó las ganas de seguir la fiesta hasta la hora de ¿comer? –lo más fácil es que te cayeras sobre el plato y que tu madre te echara para la cama mascullando entre dientes palabras imposibles de reproducir). Comer las sopas te recomponía el cuerpo y lo templaba, lo malo es que no le dábamos la tregua suficiente para que se recuperara del todo pues las acompañábamos con cerveza o vino y así hasta que el cuerpo estallaba y te mandaba para casa (o peor aún y que un alma caritativa tuviera que llevarte muy perjudicado). También podía pasarte que ni tan siquiera el cuerpo pudiera llevarte hasta las sopas y el chocolate y te quedaras dormido en el coche, como en el video, hasta que alguna mosca cojonera te devolvía a la realidad.

Espero que disfrutéis del recuerdo a través del video y os animéis a contarnos el recuerdo de alguno de esos memorables momentos.


Muy al caso viene aquel año que teníamos el cuerpo para fiesta más de los que cabían en un coche. El único disponible esa mañana de año nuevo era mi primer coche, un R-5 TL, y era de esos días que el cuerpo te pide más, que no ha tenido suficiente y a las tres de la tarde todavía estábamos de vinos y fiesta, y Olleros se nos había quedado pequeño, y ya habíamos estado en Sotillos. Solo nos quedaba, aunque no nos gustara mucho, ir a Sabero para continuar la juerga, así que de un modo absolutamente inconsciente nos montamos en el coche los doce que quedábamos, quedando así: 3 delante, 4 atrás, 3 en el maletero (este abierto y sentados con las piernas colgando) y dos sentados en la aletas de la ruedas delanteras. Íbamos despacito cuando a la altura de la granja de Sahelices nos cruzamos con el 124 de la Guardia Civil, que tardó un suspiro en dar la vuelta y alcanzarnos antes de la casa de Mariano. Después de oír de todo los guardias y para que la cosa no fuera a peor, si es que hubiera algo peor, decidieron que mejor me bajaba yo solo a Sabero con ellos al cuartel, o acabarían llevándonos a todos al calabozo.

Tengo que reconocer que se portaron bien para lo que podía haber sido y después de echarme una buena bronca me dejaron marchar con una multa, que por la gravedad de la infracción, fue muy leve (por cierto que prometisteis que contribuiríais al pago de la misma y todavía os estoy esperando ¡cabrones!).

Aún me río cuando recuerdo como Toño (Varis) nos contaba que al parar el coche, y para que no nos pillaran con tantos, salió corriendo por un camino en dirección a la carretera nueva y que no dejaba de oír a alguien corriendo detrás de él, y cuanto más cerca oía los pasos más apretaba a correr, hasta que ya rendido y dispuesto a entregarse se paró y al darse la vuelta y ver que el que corría detrás de él era  Jose “el muerto”, huyendo también de la quema, le dieron ganas de matarlo allí mismo.



Quisiera que esta entrada, con este video, sirviera de homenaje al difunto Ojel, ¿qué fiesta recordáis en la que no estuviera?, siempre con su inseparable poncho y su sombrero mejicano; no fallaba en ningún “sarao”. Además quiero decir, porque así lo pienso, que a nosotros siempre nos tuvo un cariño especial, que nos animaba en todo lo que hacíamos (futbol, futbito, teatro,…) y que estaba allí para pasarlo bien con nosotros. ¿Os podéis imaginar una diana de las fiestas sin Ojel? También era “el rey” de los días de después, de la postfiesta, de las dianas y de las fiestas interminables que a él le podían durar más días de los que figuraban en el calendario.

Que sea un homenaje a ti, Ojel, “…y es que sigues siendo el rey…” en nuestra memoria.

Seguro que estés donde estés, estarás de fiesta…


lunes, 31 de diciembre de 2012

Bares, ¡qué lugares! Volumen II - LOS PELAYOS-


Como llevo tanto tiempo con el blog abandonado (me da ánimos que alguno de vosotros se haya molestado en sugerirme que siga, que ellos están detrás aunque no se hagan ver; me anima que Tino, que ni me podía imaginar que nos seguía, haya, por fin, dado muestras de que está con nosotros –búscate, Tino, un hueco para este verano y vente con nosotros de fiesta-; muchos me decís que no lo deje, y hay alguna persona “especial” que no deja de darme la turra para que me ponga a trabajar en el blog, además de Guanchi que es el único que debe de seguir hurgando en los baúles buscando fotos), he querido retomarlo haciendo una entrada doble, pero que tiene una relación importante para nosotros en el tiempo y en el espacio. Quiero hacer un doble homenaje: al Bar Los Pelayos y a los días de Nochevieja, muchos de los cuales empezaban y terminaban precisamente en este bar.



Los Pelayos según me cuentan fue fundado por Amador y Pepín, que no me han sabido decir si lo de “los Pelayos” tiene su origen por algún apellido, por el nombre de su padre o porque así es como eran conocidos. Ellos lo traspasaron a un gallego que debió de estar poco tiempo, después Chamusca que fue el que lo traspasó a Pepe y Linos que son los dueños de Los Pelayos que nosotros hemos conocido como clientes, que son nuestros pelayos de toda la vida, y sin que nadie se tenga por menospreciado, son los dueños-camareros más profesionales que nunca se hayan visto por toda la comarca; siempre amables, educados en el trato, con una paciencia infinita, llevando el negocio con profesionalidad, pioneros en las tapas elaboradas y generosas, y con poca memoria rencorosa para que al día siguiente te trataran con la misma amabilidad aún después de haber estado montando “el chou” el día anterior (ahora lleva el negocio el niño de Linos, que por si por un casual me lee diré que es un chaval muy majo que sigue la misma línea que su padre y tío, un poco “chulito” pero buen tipo, -desde el cariño, Chines-)

Es el bar de siempre, el de toda la vida; parece que Olleros se hubiera construido alrededor de él. Es el tercer vértice del triangulo ollerense: la iglesia, la plaza y el bar Los Pelayos. Fue siempre el bar del vino de la salida de misa, el bar del café por las mañanas del primer relevo y el primer café (casi siempre con sus gotas de orujo) del relevo de noche, el café, copa y puro del relevo de tarde de después de comer y antes de entrar a la mina. El bar de las partidas con “completo” (antes, cuando tenías que hacer cola para que quedara una mesa libre), de los cubatas de tarde-noche, de las máquinas “petaco” (que era a lo único que nos dejaban entrar hasta que alguien decidía que esa pelusilla que te salía debajo de la nariz ya parecía un bigote y te permitían acercarte a la barra a pedir una cerveza o un vino con gas –era pronto para el vino solo y los licores-).

Era el bar, lo comentábamos ayer Pepe y yo, dónde nos reuníamos el día de Nochevieja, tal día como hoy, para tomar juntos las últimas copas del año, donde empezábamos la fiesta que habría de durar hasta muy avanzado el día de Añonuevo; donde solíamos quedar para reunirnos antes de salir en manada para la “Olimpia” para celebrar el año nuevo a lo grande. Aún nos quedaba tomar una mistela cuando ya nos habían echado de la discoteca, negándonos a rendirnos, a irnos para casa, lo que normalmente significaba que empalmaríamos la noche con la mañana y con la hora de los vinos, que para cuando llegáramos a casa no tendríamos ganas ni fuerzas para comer, solo para meternos en la cama hasta el día siguiente. Pero al contrario que ahora, nuestros padres estaban relativamente tranquilos (la única preocupación es que nos metiéramos en peleas envalentonados por los vapores espiritosos), porque sabían que estaríamos en Olleros, que teníamos sitios suficientes donde no dar cuartel a nuestras vejigas y nuestro desmadre festivo (con la normativa actual si nos hubiesen cogido con el coche a algunos aún no nos habrían devuelto el carnet de conducir, que a punto estuvo  de suceder un año, pero eso es historia para otro día).

Como prueba de lo que os cuento he rescatado este video que os pongo de enlace. Estamos precisamente en Los Pelayos justo antes de la cena y veníamos de Riaño, en el último día que se podía pasar por el viejo Riaño, que al día siguiente cerraban el túnel de la presa y solo se podría pasar a partir de ese día por la ruta nueva (otro día os colocaré el video que hicimos en el viejo Riaño). ¿No sería esta tu última Nochevieja en Olleros, Tino? Seguro que te hace ilusión, como a los otros, verte tan joven y con el recuerdo de un día en el que siempre nos divertíamos de verdad.  

FELIZ 2013




sábado, 8 de septiembre de 2012

El G60 en Pico Cerroso...



El día 17 de agosto circulaba por una de las calles que dan a la plaza, sobre las 8 de la tarde, y me encontré con Gelo que iba con su padre a tomar algo. Después de las salutaciones de rigor y preguntas de protocolo me dijo que había quedado con Luisfer, Jacinto y Guanchi para el día siguiente con la intención de hacerse una excursión a Pico Moro, como vienen haciendo desde unos años atrás.

“¿Por qué no te vienes con nosotros?”, me preguntó. Tenía la mañana del sábado algo ocupada, pero hice las gestiones pertinentes y me apunté. A los pocos minutos pasó por allí José Ángel y también se sumó a la partida, y como sospechábamos que Pepe estaba por aquí contactamos con él y otro más; con Giovanni que quiso acompañarnos formamos un grupo más variopinto que los de la Comunidad del Anillo : Gelo el elfo, con ese porte de prestancia que siempre tiene; Luisfer  Gimly el enano, que aunque no sea tan bajito la barba y la barriga cervecera le igualan el aspecto; Giovanni el hobbit que para eso era el más pequeño; Pepe el mago, o alguien va a discutir que Pepe siempre ha estado haciéndonos “trucos”, moviendo la barita (en este día cambió la barita por la bota de vino, con la aprobación unánime y algarabía de la compañía) para llevarnos donde quería; Jacinto podía ser un Ent en esta revisión del clásico, tiene esas formas extrañas, poco hablador y caminante solitario; Guanchi con  ese “pelao” y lo flaco y ver, como le vimos, pescando en el río casi en pelotilla picada se asemejaba al Golum, en guapo ¡eh, cuidao!; José Ángel parecía el Boromir, siempre cuestionando el camino a seguir, si seriamos todos capaces de cumplir la misión, remoloneando por la fatiga; así quedo formada la Compañía del Cerroso, ¡ah sí me quedaba uno!, el líder, el promotor de la primera escalada del G60 en el macizo del Pico Moro, el Guía, el verdadero señor de los anillos, ¡yo, claro! (advierto que el que no esté de acuerdo que se escriba una historia para él).

De esta forma tan casual y espontánea quedamos para el sábado 18 a las 08:30 de la mañana en Los Pelayos, dónde “pretendíamos” tomar un café antes de la partida, digo pretendíamos porque este pueblo ya no es lo que recordáis, los sábados y festivos ya no abren los bares para el café y el orujo de rigor, no por nada sino porque nadie va a ir a tomarlo y “abrir por abrir…”. A palo seco (a José Ángel ya se le cruzó el día con lo del café) nos encaminamos (en coche que iniciar un viaje a Pico Moro como antes desde casa, cuando íbamos a por té, está para otras edades) a Ocejo de la Peña para iniciar una ruta desconocida para la mayoría (parece mentira la de años que hemos estado aquí y no conocemos lo nuestro; es posible que hayamos subido el Aneto y no conocemos las cumbres que están en la memoria de nuestra niñez y juventud).

En las faldas de Pico Cerroso Luisfer, con acertado criterio, declino la invitación a pisar la cumbre, la subida es fuerte y aún nos quedaba mucho para regresar. A media subida nos hicimos una foto de grupo (¿dónde estabas, Jacinto?) en una placa que hay puesta a la memoria de un avión estrellado en el año 39 (después de discutir su idoneidad por tratarse de un avión nazi-alemán y tripulación fascista, y que concluimos que ellos al fin y al cabo también habían sido víctimas). Últimas rampas y cumbre, desde la que se contemplan vistas im-presionantes. Descendimos al Valle de Pico Moro (¿por dónde bajaste, Jacinto?) en busca de Luisfer y hacer el reagrupamiento, tomarnos un tentempié y continuar hacia Collado Genciana, bajar al Valle de Nuestra Señora y de ahí a los coches, dónde el merendero (¿alguien ha visto a Jacinto?).

Mientras nos recomponíamos y refrescábamos, discutíamos qué hacer a continuación, dónde tomar unas cañas y dónde comer; como con lo de comer no nos poníamos de acuerdo, nos fuimos de cañas por Olleros mientras nos lo pensábamos. Para hacer patria decidimos comer en el Hayedo, pero la idea de cargar con la comida hasta el lugar hizo que lo descartáramos a favor de comer en La Canalina y luego darnos un baño en el rio (¡qué nooo…!). y allí sacamos las viandas: una tortilla, otra tortilla, y otra y otra… con esta variedad de menú menos mal que había algo de chorizo y queso, todo regado con un vino de rivera de Duero que se trajo Guanchi que realzaba el gusto de las tortillas y una larga sobremesa de conversación, remembranzas y risas acompañados de un licor de moras casero made in me.

Continuamos con unas copas en la terraza de Los Pelayos hasta que poco a poco el grupo se fue disgregando de vuelta a sus casas, cargados de la fatiga del día pero con la sensación de haber pasado un día cojonudo y la firme promesa de repetirlo.

Y os la cuento así para que os corroa la envidia y pidáis que, si se repite, no se os pase apuntaros si volvemos a hacerlo. Os puedo asegurar que fue un día memorable.

Solo siento que con lo fácil que fue juntarnos, sin haberlo previsto, unos pocos, ¿cómo es posible que intentando organizarlo no seamos capaces de juntarnos, ya no digo más, los mismos? A ver si esto nos sirve de acicate para próximas ediciones.

Ya sabéis que esto que os he contado ha sucedido porque desde hace unos días podéis ver las fotos en el álbum del enlace que encontraréis en el margen derecho del blog.

¡QUE PARA LA PRÓXIMA TENGAMOS QUE CONTRATAR UN AUTOBUS!

miércoles, 5 de septiembre de 2012

LA NO-FIESTA...

 
 
Me he tomado el tiempo suficiente para reflexionar sobre el fracaso de la Fiesta que queríamos hacer para celebrar el primer encuentro de lo que habíamos bautizado como Generación 60 de Olleros; quería que pasase el tiempo suficiente para que el comentario fuese lo más reflexionado posible, que no hubiese rastro de cabreo, el tiempo suficiente para que hubiese hablado con alguno de los que hubieran participado y no lo hicieron, conocer las causas del desconcierto que pude ver en los que esperaban que llegase el día y esto no se produjo.
No lo podemos achacar a que hubiese precipitación en  la organización, que no hubiera dado tiempo de avisar a la gente para que pudieran programar ese día para poder asistir, ya que llevaba meses insistiendo en  la intención de realizarla y el 23 de junio, mes y medio antes, había propuesto la fecha del 4 de agosto como la más factible.
No podemos excusarnos con que no era posible  que en esa fecha estuviéramos en Olleros, pude encontrarme con al menos 6 o 7 de nosotros que estaban por aquí y que no se habían ofrecido a asistir (aunque hubieran ido  en  último caso). Puse todos los medios de que tuve conocimiento para que a través de ellos pudierais indicar que estabais aquí, que queríais venir (tengo que destacar que Guanchi sí me envió un correo preguntando que tenía que hacer y ofreciéndose para ayudar en lo que hiciera falta, como Santi, Mº Jesús, Pepe, Loly,…)
No podemos alegar que, siendo las fiestas del pueblo, los compromisos familiares nos impedían ir, ya que estábamos “obligados” a asistir a la tradicional comida familiar, y no era así porque nosotros, que yo sepa, nunca tuvimos comida tradicional familiar en las fiestas (en el mejor de los casos habíamos llegado a casa una o dos horas antes de la comida y estábamos en el primer estadio del sueño) y si quisiéramos ser tradicionalistas la “fiesta” de olleros es el día 6 de agosto, o como alternativa el domingo más próximo, en este año el día 5.
Si propuse el día 4 de agosto, sábado de las fiestas, fue precisamente para asegurar que hubiese más de nosotros en el pueblo y pudiéramos aprovechar el día por eso, por ser fiestas, por lo que considero que más que un inconveniente era una ventaja, muchos de vosotros os acercáis a Olleros casi solo en estos días.
No encuentro otras causas que la desidia propia de cada uno de nosotros, la falta de compromiso por aquellos que liaron la madeja y se echaron atrás, cierta desgana por pasar un día con antiguos amigos, o compañeros, o conocidos (quiero pensar que ninguno de nosotros renunció a asistir por no querer encontrarse con alguien, no lo quiero creer); no me queda otra cosa que pensar que no ha habido fiesta por falta de interés…
…falta de interés de unos pocos, porque si no me hubiese ocupado de tantos hubiéramos podido hacer una pequeña fiesta los que sí queríamos (12 o 15 seguro), que a punto estuvimos de improvisarla.
 Para los que dijeron que de haberla hecho se hubieran apuntado les digo: ¿Qué tenía que haber comprado de comida?, ¿para cuántos?, ¿cuánta bebida? Podía haber comprado a granel varios kilos y litros de todo y abrir un mercadillo o poner un puesto de tapas y hacerle la competencia al bar de La Comisión.
Mi error reconocido puede ser no haber hecho algo, por poco que fuese, por pocos que fuésemos, que sirviera de arranque, de ejemplo y experiencia para otros años.
 
Esto no me va a quitar las ganas de volver a intentar que podamos reunirnos alguna vez, el próximo año (ya sabemos que no es tan difícil, dos semanas después, como ya podéis ver en las fotos y que os comentaré en breve, no juntamos sin planificarlo un grupo pequeño) haremos otro intento, que con la experiencia de este año y las conclusiones que podemos sacar seguro que “algo” se podrá hacer, con los que estén sin fijarnos otro objetivo que pasar un día juntos.
 
Después de un tiempo de vacaciones y reflexión espero coger de nuevo con ánimo el blog y seguir haciendo entradas con los relatos de las cosas que hemos vivido, los lugares, las anécdotas, lo que se me ocurra; seguiré pidiendo vuestra participación (con vuestros propios relatos o con vuestros comentarios, que también se han ido de vacaciones) y vuestro apoyo (alguno habéis tenido la gentileza de decírmelo) para que esto siga adelante.
¡QUÉ LA FIESTA NO PARE!